martes, 9 de octubre de 2012

Preguntas que el buen innovador debe hacerse (a menudo)

La innovación no es sólo un concepto aplicable a las grandes empresas. Para hacer productiva una empresa, ya sea una tienda de barrio o el de un profesional autónomo, la innovación debe ir de la mano del modelo de negocio ya que son dos caras de la misma moneda.


Algunas preguntas que el buen innovador debe hacerse a menudo:

¿Tiene mi modelo de negocio el potencial de añadir valor? 

Por poner un ejemplo, el dueño de un restaurante debe preguntarse si su local está aportando algo nuevo o distinto de lo que aportan otros restaurantes en su área. Quizá hay ya demasiados bares de menú, ¿encajaría bien una pizzería?

¿Cómo puedo medir la viabilidad de un futuro proyecto?

A veces no es necesario pedir una auditoría, simplemente darse una vuelta para ver qué tipo de propuestas tienen éxito en el sector, o de lo contrario, qué propuestas faltan. Muchas empresas, en diferentes sectores, ofrecen encuestas a sus clientes para medir con algo de fiabilidad tanto sus puntos fuertes como débiles.

¿Qué amenaza la viabilidad de mi empresa?

Analizar los peligros para el éxito de la empresa es una de las razones que llevan a la innovación. A veces puede ser la competencia, que haya demasiados peces en el mismo estanque. Otras veces, la necesidad de un cambio tecnológico o las pérdidas/rotación de empleados con una función importante. No son peligros que deban obviarse, sino utilizarse creativamente.

¿Qué puedo cambiar en mi modelo de negocio?

La capacidad de diversificarse es importante, y aunque en muchas empresas no resulte posible un cambio completo de la actividad, siempre se pueden planear pequeños cambios, formas de ofrecer más servicios o servicios de otro tipo.

¿Es un modelo robusto contra situaciones no previstas?

Gran parte de la capacidad de innovar viene de la anticipación. Prever qué ocurrirá si el suministro no llega, cómo mantenerse si se pasan dos meses sin facturar o cómo actuar si el cocinero enferma lleva a desarrollar nuevas soluciones para hacer más robusto el futuro (y el éxito) de nuestra empresa.

¿Durante cuánto tiempo esperamos seguir siendo viables?

Cuando la empresa marcha y todo parece ir moderadamente bien, hay que preguntárselo. Nada dura para siempre y hay que planear con antelación: llegará un momento en que haya que darle la vuelta a todo. Antes de que ese momento llegue, ¿por qué no empezar a innovar, poco a poco pero sin pausa?

No hay comentarios :

Publicar un comentario