martes, 2 de julio de 2013

Financiación o falta de actitud: ¿cuáles son las principales barreras para innovar en España?

Según la Encuesta de Innovación Tecnológica en las Empresas (INE) el principal factor que dificulta la innovación es el coste, sobre todo ligado a la falta de fondos en la empresa para invertir en innovación. Sin embargo, no todos lo ven de la misma manera. Hemos hablado con cinco expertos en innovación, para analizar, desde diferentes ángulos, las principales barreras a la innovación en España.


Igor Galo 

En opinión de Juan Vicente García Manjón, “la principal causa es una falta de cultura innovadora en la sociedad española y en especial en el sistema empresarial. Todo esto se ve influido notablemente por que las pymes ven muy lejana la innovación, ya que piensan que es algo que solo concierne a las grandes empresas. Sin embargo, el tejido empresarial español se compone principalmente de pymes y micropymes y si no somos capaces de potenciar la innovación a esos niveles va a ser muy difícil que la innovación cale a nivel empresarial”

Por su parte, Xavier Ferras, profesor de ESADE y bloguero, piensa que “las barreras son financieras. No somos un país de estúpidos, ni somos menos creativos, ni siquiera menos emprendedores que en otros entornos. Quitémonos de una vez todos los complejos. Pensemos en la gran contradicción que estamos sufriendo: mientras protegemos y fomentamos la ciencia, algo que es estratégico, para un emprendedor con una buena idea de negocio, surgido de entornos científicos, no hay ningún tipo de instrumento financiero para él. Existe un "fallo de mercado”. 

Además, el experto señala que “nadie invierte en lo que no conoce, y hoy en España no hay fondos de capital riesgo especializados. La administración suele cubrir o facilitar las etapas más iniciales (early-stage) ni está ni se la espera en una década. Y olvidémonos de la banca comercial cuando el proyecto tiene riesgo comercial. Así que los proyectos más prometedores... se van a otros países, o mueren de olvido y frustración”. 

Para Xavier Marcet, sin embargo, la principal barrera sigue siendo cultural. Es fácil hablar de innovación, pero desarrollar una cultura innovadora implica un determinado estilo de liderazgo con capacidad de asumir y compartir riesgos. Las culturas corporativas arrogantes son poco resolutivas en innovaciones radicales, acaban encerrándose en los éxitos del pasado, y éstos, no siempre sirven para el futuro. 

Carlos Sarmiento, fundador de Innovación & Estrategia destaca cuatro factores: “En primer lugar existe un escaso nivel de gasto en I+D por parte del sector privado que se ha visto acentuado por la situación de crisis económica y por la dificultad de acceso a la financiación por parte de las empresas. En segundo lugar habría que redefinir el ecosistema de innovación. Las empresas deben centrarse en proyectos de desarrollo tecnológico y, sobre todo, de innovación. Para ello se deben potenciar los mecanismos de transferencia y colaboración con el sistema universitario y los organismos públicos de investigación.” El experto también considera como tercer factor que habría que redefinir las políticas de apoyo a la innovación. “El sistema de deducciones fiscales, el patent box y las futuras medidas para incentivar la inversión de capital riesgo son suficientes en ese sentido. Las mejoras deberían venir en el sentido de facilitar el acceso a financiación al menor coste posible” añade. “Por último existen una serie de barreras culturales y sociológicas como el miedo al cambio o el miedo al fracaso”.

Silvia Leal, directora de los programas de Innovación y Tecnología del IE Business School, ha desarrollado diversos estudios en los que ha concluido que “la innovación no es el fruto directo de fuertes inversiones de capital, sino el resultado de la energía innovadora de las personas. La innovación es el resultado de la combustión de tres elementos: el ecosistema creativo, el potencial innovador y la motivación. Si se gestiona adecuadamente el resultado será una potente energía creadora, nuevos negocios, mercados… Pero si no se gestiona bien, el resultado será una simple incineración”.

4 comentarios :

  1. Juan Cristóbal García5 de julio de 2013, 9:51

    ¡Gracias por este post!
    Los datos evidencian que nos falta esfuerzo privado en I+D: habría que mostrar a lo grande lo que vemos todos los días: que las empresas que innovan tienen éxito, y sobreviven mejor que las que no innovan. Tenemos muchos ejemplos. Y también hay experiencias positivas de cómo debe ser una relación entre empresas y centros provechosa para ambos.

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  2. En mis años como evaluadora CDTI me ocurría muchas veces que las propias empresas no sabían que alguna de las actividades que hacían era I+D+i. Hay tareas que realizan cada día las organizaciones para analizar la manera de diferenciar sus productos respecto a los de la competencia, o la mejora de sus procesos para reducir costes o incrementar su productividad, que pueden cláramente encuadrarse dentro de las definiciones de I+D, y por tanto ser susceptibles de recibir ayudas públicas. En un escenario como el actual, en que muchas de las PYMEs de nuestro país no solo atraviesan una difícil situación económica sino una etapa de desánimo contagioso, es más importante que nunca recordar a los empresarios que lo dificil es encontrar una empresa que no haga I+D+i, y animarles a buscar en los congeladores de su laboratorios o los almacenes de sus talleres todas aquellas actividades que se hayan podido realizar para analizar y mejorar sus productos y procesos. Seguro que no solo encuentran posibles gastos deducibles fiscalmente como I+D+i sino también alguna idea que retomar para seguir innovando

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  3. Hola!
    ¿Dónde puede encontrar el estudio? He encontrado el estudio de años anteriores, pero no del 2013.
    Gracias!

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  4. Hola Dani!
    Efectivamente, el informe 2013 todavía no ha sido publicado. Un saludo y gracias por pasarte por el blog.

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