lunes, 16 de diciembre de 2013

La creatividad y la innovación, factores que segmentarán el mercado laboral

La innovación y la creatividad son básicas para el desarrollo de las economías avanzadas, así como para mantener salarios y empleo en los países con mayor renta per cápita. Esta es una de ideas lanzada por los autores Thomas Friedman y Michael Mandelbaum en su bestseller “That used to be us”, en el que se analiza como los EE.UU. pueden recuperar el liderazgo económico mundial. 


Igor Galo 

Los profesores de Harvard, Katz y Autor, publicaron el 2010 el artículo “Grandes retos en el estudio del empleo y el cambio tecnológico” en el que desarrollaron la idea de la polarización del mercado de trabajo entre trabajadores cualificados y no cualificados, distinguiendo entre aquellos que desempeñan “rutinarias” y aquellos que desempeñan trabajo “no rutinarios” y por lo tanto no mecanizables. 

Un año más tarde, en 2011, Andy Kesller el gerente de un Hedge fund norteamericano publicó en Wall Street Journal un artículo titulado “Eat people: unapologetic Rules for Game-Changing Entrepreneurs” en el que proponía una división aún más simple del futuro mercado laboral. Una partición entre creadores y sirvientes, entre aquellos que crean valor e innovan y aquellos que sirven a los creadores. 

Thomas Friedman y Michael Mandelbaum han refundido ambas ideas lanzando una nueva propuesta de clasificación del mercado laboral en su libre “That used to be us”, en cuatro categorías: 
  • Creative Creators, es decir, aquellos trabajadores de alta cualificación como abogados, los mejores doctores, los mejores actores, desarrollados de app, programadores escritores, profesores cuya actividad es única y no se puede mecanizar pero que, además, intentan ser creativos y cambiar su trabajo innovando de forma constante y añadiendo valor y diferenciación a sus productos o servicios.
  • Routine Creators. Su trabajo es creativo y de alta cualificación, y no puede ser mecanizado por el momento, como el caso de contables, médico, científicos, comerciales y cualquier otro oficio liberal y creativo pero, en este caso, sin buscar el cambio constante y el valor añadido. Hacen labores creativas pero utilizando una rutina establecida, no innovan.
  • Creative servers. Los "sirvientes" son generalmente profesionales poco cualificados que dependen de la demanda de los "creadores" y les ofrecen sus servicios como cafeterías, pasteleros hoteleros, masajistas, y otro tipo de servicios. Pero en el caso de los “creative servers” lo hacen de una forman “no rutinaria”, intentando innovar en el sabor de un pastel, con una técnica de masaje especial o con un ambiente diferente en la cafetería. También crear valor y diferenciación intentando innovar en su trabajo no cualificado, y diferenciando a este trabajo del resto y de la competencia.
  • Routine servers. Son los trabajos poco cualificados sin margen para innovar. Esto, además de poder ser mecanizados, sufren la mayor competencia global. 
Friedman y Mandelbaum, en el apartado "Who ate my job" de su libro, opinan que las economía desarrolladas como la de EE.UU, necesitan más “creative creators” y “creative servers”. Algunos pueden inventar un nuevo producto, otros reinventado un empleo ya existente y otros ofreciendo un servicio rutinario con excelencia y pasión, un toque personal o un nuevo enfoque. Pero todo cambiando los servicios, productos, procesos o el marketing utilizado hasta el momento. 

Y en cualquier caso según los autores, tanto en profesionales de alta cualificación como de baja cualificación, la clave es intentar ser creativos y no rutinarios para innovar y añadir valor. El resto de los segmento laborales, aquellos en los que se no se innovan, llevan años perdiendo poder adquisitivo y puestos de trabajo en los EE.UU. Y en el resto del mundo. Incluso el de los profesionales cualificados que, sin embargo, no innovan o no ofrecen un valor añadido.

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